En su práctica profesional,el psicopedagogo se mueve entre dos posiciones :la de la demanda y la de sujeto-supuesto-saber.De un lado , la consulta que implica una urgencia , una problemática ,un interrogante.Del otro la interpelación a su saber .
En esta era de la sociedad de la información ,de las redes sociales , de los dispositivos tecnológicos al alcance de cualquiera , se exacerban problemáticas para las cuales no hay teorías sobre la intervención psicopedágica a las que recurrir .En otros tiempos , el psicopedagogo podía encontrar en un solo autor , lineamientos firmes para guiar sus prácticas.Hoy frente a esos autores sólo encuentra vacíos metodológicos para los que esas posiciones de su profesión deben movilizarlo a intentar completar.
El filósofo Jaque Derrida ,nos ha acercado un concepto de la meta física ,la “deconstrucción” al que tomó como modo de pensamiento.Modo de pensar que implica crítica , análisis y revisión de los conceptos y afirmaciones sostenidas hasta hoy.
En su expresión “La deconstrucción está inscrita en la textualidad como su ruina y al mismo tiempo como su principio” deja ver la necesidad de revisar continuamente los saberes que guian el pensamiento y en nuestro caso ,nuestras prácticas en el ámbito de la salud y la educación.
El psicopedagogo se forma para “una clínica” un inclinarse a la escucha de problemáticas que ligadas al saber o no saber de nuestro consultante , van más allá de su borde y corporalidad.Involucra a los otros , al contexto de los otros.
Y aquí hallamos la incertidumbre de nuestro rol.
Antes podíamos interpretar la demanda desde una determinada escucha.Pero cuál será la escucha de hoy? Tenemos claro qué nos demanda? desde quién? desde su sí mismo vulnerado, desde el/los otros ,desde qué contextos? Y más aún,situado desde qué tiempos de su subjetividad?Muchos interrogantes ,pocas “respuestas” “re-puestas” re-definidas…
El psicopedagogo se mueve en ámbitos que se funden, se disocian, se sistematizan, se diluyen tal como se dan los laberintos de la educación y la salud.(Algunos ejemplos son las adicciones, la desocupación,el cambio de ley de educación,la institución de la homosexualidad ,etc,etc…)
En este transitar de sus intervenciones necesita ese otro que permita interpelarse a sí mismo, reposicionarse , redefinirse .Necesita de ese supervisor que pueda acompañarlo en esa deconstrucción para “construir” su perfil profesional, su escucha renovada de los decires y su mirada agudizada de las escenas que se entrecruzan en esos ámbitos de su intervención.
Entre neologismos de chateo , entre mensajes de texto,entre urgencias emergidas de joysticks en una compulsión que deja fuera “el jugarse” es posible demarcar,instaurar permanencias del orden simbólico que posibiliten “aprender” a partir de ese ” aprehender ” entre flashes de realidad que parecen moverse al ritmo de una “modernidad líquida”(al decir de Bauman)característico de los tiempos de tic?
Como supervisora , siento el compromiso de generar estos espacios emergentes para no caer en los determinismos pardigmáticos que hoy atentan contra la actualización del difícil arte de “psicopedagogear”.
Los espero aquí para intercambiar sus pareceres.